Autorretrato

Al momento de escribir estas líneas, unas tres semanas antes de la inauguración, la pieza que quiero exponer no existe.

Es hasta ahora sólo un proyecto. Para mí un proyecto ambicioso, complejo y exigente, pues debo reconocer que antes de su montaje en el museo dentro de unos días, la pieza tiene en mi cabeza un carácter bastante indefinido. Una idea que como una semilla deberá crecer, lo cual espero poder concretar con cierta calidad, improvisando, jugando con los elementos de ese gran rompecabezas hasta ahora imaginario. Una gran esperanza, o quizás un capricho injustificado. Porque existe también el riesgo considerable de que sea tan solo un gran caos, un tiradero de cacharros sin pies ni cabeza. Pero es en todo caso un reto que se me impuso, me fascina y tengo que asumir.

La posibilidad más sencilla de cumplir con el compromiso que adquirí al aceptar la invitación del Museo de Antropología de Xalapa pudo ser algo menos complicado: una exposición de una selección de mi trabajo reciente, con piezas hechas a partir de mi última exposición en este mismo espacio en 2009.

Exposición Autorretrato del ceramista Gustavo Pérez. Museo de Antropología de Xalapa.
Exposición en el Museo de Antropología de Xalapa

En vez de eso, algo que no podría explicar me impulsó a decidirme por esta manera excesiva de mostrar una selección amplia de lo producido en el transcurso de los 33 años que llevo viviendo y trabajando aquí, en los alrededores de Xalapa. Una instalación muy grande, una especie de retrospectiva apretadísima, una composición construida a partir de las piezas que siendo todas únicas, en esta ocasión se vuelven sólo elementos del gran tapiz que concebí en un sueño y que he llamado Autorretrato.

Autorretrato, porque pienso que en efecto, esta instalación es una muestra bastante reveladora de lo que soy, de la manera en que mi diálogo con el barro ha evolucionado y cambiado a lo largo de los años, con resultados muy variados. Dispuestos en un orden que en este momento todavía no puedo visualizar, pero que como en el caso de cada una de las piezas individuales que lo componen, podrá mostrar la manera en la que pienso, decido y juego con el barro. Organizadas no cronológicamente sino por temas, y con el único interés de definir una forma más, una forma nueva. Y con la esperanza de que el resultado tenga sentido y claridad.

En varias ocasiones en el transcurso de mi carrera, cuando la curaduría de mis exposiciones ha sido mía, he recibido el comentario de que expongo demasiadas piezas. Que el discurso curatorial y museográfico sería más fuerte con menos saturación del espacio. Y  a veces he estado  de acuerdo con esa idea.

¿Por qué entonces esta exposición con miles de piezas?

En primer lugar porque las tengo. También, porque muchísimas de ellas no han sido nunca expuestas. Y son una realidad de mi trabajo, una muestra de lo que entiendo por creatividad: un proceso interminable en el que las ideas  se van desarrollando poco a poco, de una pieza a la siguiente, para ocasionalmente llegar a conseguir algunas buenas. Pero para conseguirlo he necesitado hacerlas todas. Desarrollar a fondo un tema es investigar de manera muy sistemática las diferentes opciones que el propio trabajo va ofreciendo. Pero también, y aunque esto parece contradictorio con la idea de ser consecuente, con la capacidad para en un momento dado abandonar este proceso y brincar a algo nuevo cuando una nueva posibilidad aparece y se impone explorarla.

Esta exposición en el Museo de Antropología de Xalapa es muy importante para mí. No sólo por el hecho de que aquí, en este Veracruz tan convulsionado en los últimos tiempos, fue donde decidí vivir y trabajar, sino porque por razones logísticas que serán evidentes al ver el volumen del material expuesto,  pienso que sería casi imposible presentarla en otro sitio. El proceso de preparación de esta muestra ha representado un trabajo extraordinario de parte de todos los integrantes de mi taller, Constantino Méndez, Artemio Mendoza y Maricela Salas, a quienes agradezco el apoyo para que los miles de piezas expuestas estén aquí.  Gracias también a Arturo Heredia por las docenas de viajes para transportar todo desde el taller hasta el museo, justamente en estos días de bloqueos en la ciudad, así como a los trabajadores del museo por toda su ayuda. Quiero mencionar también la confianza y voluntad solidaria de Beatriz Sánchez Zurita, coordinadora de exposiciones del museo. Su comprensión del proyecto,  así como la flexibilidad y apertura para las complejas condiciones y exigencias de esta muestra han sido fundamentales. El esfuerzo de todos nosotros se ha conjuntado para la realización de este proyecto. Este Autorretrato es en última instancia la expresión del impulso que mi pasión por el barro significa, llevado a sus últimas consecuencias. Todas las piezas expuestas han sido necesarias para mí. Esta instalación también lo es.

Gustavo Pérez, Zoncuantla, noviembre de 2016.